El PRI es una veleta
Por jesusbatista - Vie oct 28, 12:53 pm
Hace unas semanas se reactivó la polémica en torno al aborto y el derecho a la vida desde la concepción.
Incluso se presentó una acción de inconstitucionalidad contra las reformas a favor de la vida aprobadas en las constituciones de Baja California y San Luis Potosí que volvió a poner en la agenda pública un tema que obliga a los diferentes actores, políticos y sociales a asumir con claridad una postura.
La posición de Acción Nacional al respecto es contundente al afirmar en sus principios de doctrina que “el embrión humano es persona; tiene dignidad y derecho a la vida, a la identidad y a protección del Estado y de la sociedad”.
Nadie puede sentirse engañado por las posturas indeclinables del PAN en este debatido asunto.
Por su parte, en sentido totalmente opuesto, el PRD también ha definido en forma clara su postura en el tema del aborto, basado en una visión materialista del mundo, positivista y estatista del derecho. Los perredistas niegan al concebido la titularidad de derechos, otorgándoselos en exclusiva a la mujer gestante, la cual se convierte en la dueña de la vida o de la muerte del aún No Nacido.
En la postura del PRD tampoco hay engaños; sus posturas a favor del aborto son constantes y predecibles.
Pero, ¿qué pasa con el PRI?; mientras que en 18 estados vota para reformar las constituciones locales y proteger la vida desde la concepción; por otro lado, su presidente nacional, Humberto Moreira, asegura estar a favor de que la mujer decida sobre la vida o la muerte del aún no nacido.
Y en el Congreso de la Unión, de nuevo el PRI se mueve como veleta; a favor unos y en contra otros, proyectando una posición oportunista e indefinida.
Gobernadores priistas se definen a favor de la vida (como el de Durango) mientras que otros (como el de Hidalgo) inician el proceso legislativo para despenalizar el aborto.
Dos posturas irreconciliables que conviven al interior del mismo partido, generando ante la opinión pública la percepción de que la indefinición no puede producir confianza o credibilidad.
Pero no es este el único tema relevante y polémico en donde el PRI se mueve como veleta, según soplan los vientos electorales.
Los mismos diputados federales, que presentan una iniciativa de Ley Laboral, se niegan después a dictaminarla y votarla a favor.
En el Senado, el PRI apuesta por una reforma política que incluya la reelección de legisladores y el PRI en la Cámara de Diputados la rechaza.
Y en la Asamblea Legislativa del DF, la bancada del PRI se divide entre los que votan a favor, en contra o se abstienen respecto al matrimonio homosexual y la adopción por parte de estas “uniones”
En la misma Asamblea Legislativa el PRI vota a favor de un nuevo código electoral y su dirigencia nacional por su parte lo impugna ante la Suprema Corte.
¿A qué obedece esta estrategia esquizofrénica del PRI? Por supuesto, es claro que el PRI no quiere asumir ningún costo político en sus decisiones. El PRI le apuesta a la indefinición, a la incertidumbre.
Frente al PAN y al PRD que claramente representen dos visiones del mundo, de la sociedad, y de la persona, el PRI propone la ambigüedad.
Su aspirante presidencial más paseado por pasarelas y medios de información Peña Nieto, no es capaz de articular una propuesta clara y factible en ningún tema. Mejor para el PRI la vaguedad antes que el compromiso claro y preciso.
Lo anterior representa un verdadero engaño a la sociedad mexicana.
¿Qué podemos esperar del PRI? El PRI engaña, el PRI no se define; el PRI busca sólo el lucro electoral.
Su indefinición e irresponsabilidad representa un daño severo a la democracia. Su regreso es un auténtico peligro para el país.
trevizto@hotmail.com

