Congruencia e incongruencia
Por jesusbatista - Vie feb 04, 12:12 pm
Por: Jesús Trevizo G.
¿Qué pensaban, cómo vivían, cómo se expresaban los panistas y dirigentes de Acción Nacional en el pasado?
Se consideraba al PAN como una organización permanente con una doctrina y una filosofía propia y con una finalidad única; la construcción del bien común; buscando siempre la verdad para que los mexicanos retomaran el camino con solidaridad y armonía para construir un mejor país.
Expresaban los iniciadores que había de entenderse y practicar la política como instrumento de servicio a los ciudadanos para su bienestar.
Para la búsqueda de soluciones objetivas, el PAN siempre partió de dos elementos fundamentales: doctrina y programas.
Sin una sólida doctrina se carece de una base profunda y fuerte capaz de una crítica y autocrítica constructiva del presente y una visión programática del futuro.
Si el PAN, sus dirigentes y militantes desde su origen no hubieran tenido valores tanto en la teoría como en la práctica, ejerciéndolos en forma permanente y con criterios positivos, el PAN no hubiera llegado al poder aunque esperó muchos años, porque su pretensión no era acceder al poder por el poder mismo. Se requería el testimonio y la congruencia con los valores éticos tanto en lo interno como en lo externo.
Se hablaba, se comentaba y se vivía la dignidad de las personas: tanto dirigentes como militantes respetaban y eran respetados; no existían “dobleces” descalificaciones ni atropellos: Se consideraba a la autoridad como una función de servicio, donde el poder no es un título gratuito y hay que merecerlo momento a momento.
Ni el poder en la política o la política en el poder deben darse sin promociones y vivencia de los valores éticos, ya que se caería irremediablemente en el pragmatismo oportunista que genera grupos dominantes que sólo buscan su propio provecho, luchando por el poder mediante complicidades, compadrazgos y traiciones.
Los buenos gobiernos mucho dependen de la dirigencia de los partidos. Cuando la dirigencia abandona los principios y se corrompe y pragmatiza, genera actitudes similares en sus gobiernos y funcionarios. .
La autoridad desoirá los deseos y anhelos de las mayorías ciudadanas. Por esto, es tan importante el que las dirigencias partidistas no caigan en la incongruencia ni en las prevaricaciones, ya que sólo habrá buenos gobiernos cuando haya buena dirigencia partidista.
La ciudadanía ha perdido la credibilidad y la confianza en los partidos políticos porque sus dirigentes y grupos cupulares han abandonado los principios y valores éticos de los fundadores, proyectando una imagen de que todos los partidos son iguales.
La ciudadanía pide a gritos ante la grave problemática familiar, social, económica y política, y la enorme inseguridad, un verdadero cambio y se pregunta: ¿Qué va a pasar en las elecciones? ¿Por quién y para qué votar?
Se requieren verdaderos líderes partidistas que den testimonio de congruencia entre el decir y el hacer y candidatos con el perfil adecuado a la función a desempeñar y realmente comprometidos con el servicio a la población y al bien común.
México apenas aprende a caminar en democracia; podemos elegir a través del voto y escoger un candidato; pero pareciera no haber aspirantes que hagan las cosas bien, ya que muchos gobernantes no trabajan con calidad y compromiso social, a pesar de los enormes sueldos y emolumentos que perciben y que resultan ofensivos ante la grave situación socioeconómica de la gran mayoría de los mexicanos.
Efraín González Luna expresaba que “Acción Nacional es el resultado de la actividad política de personas que creyeron y creen en la fuerza de las ideas y de la palabra; es la obra de quienes han pensado y piensan que la verdad expresada es el terreno político, es capaz de mover no sólo las inteligencias sino los corazones para que la persona se decida en la vida diaria a poner su actividad al servicio del bien de la comunidad en que vive”.
La militancia y la ciudadanía exigen que los dirigentes del PAN vivan y actúen con base a los principios y la ética política, ya que la calidad moral de la dirigencia es condición esencial para generar buenos militantes, buenos candidatos, buenos funcionarios y buenos gobiernos.
¿Usted qué opina?
trevizto@hotmail.com

