¡Ya basta!

Por angel - Vie dic 04, 11:58 am

El martes 24 de noviembre circuló en los medios impresos nacionales de información un documento de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el documento se titula “Iglesia, inseguridad y violencia.”
Después de los saludos de rigor de los obispos de México a todos los fieles católicos y a todos los hombres y mujeres, los obispos señalan: “Nos desgarra la sangre derramada: la de niños abortados, la de mujeres asesinadas, las víctimas de secuestros y asaltos y extorsiones, los que han caído en la confrontación entre las bandas, los que han muerto en la lucha contra el crimen organizado y los que han sido ejecutados con crueldad y con una frialdad inhumana.

Nos interpela el dolor y la angustia, la incertidumbre y el miedo de tantas personas que lloran la pérdida de sus seres queridos. Nos cuestiona más que la indignación y el coraje natural, lo que empieza a brotar en el corazón de muchos mexicanos: La rabia, el odio, el rencor, el deseo de venganza y de justicia por propia mano”.

Más adelante expresan: “Podríamos enumerar múltiples factores: La corrupción que invade las instituciones y los ámbitos, la pobreza, la desigualdad, la impunidad, la falta de oportunidades, el afán de lucro y de ganancia fácil, la insensibilidad de los actores políticos y sociales que velan sólo por sus intereses personales o de grupo; pero en el fondo lo más preocupante es el desprecio por la vida, el ser humano convertido en mercancía, en objeto desechable. Estamos perdiendo la conciencia de la dignidad de la persona humana y la capacidad de vernos como hermanos”.

Y continúan: “En lugar de buscar culpables y de lanzarnos mutuamente acusaciones, llamamos a todos y cada uno de los mexicanos y mexicanas a asumir la propia responsabilidad, dejando atrás complicidades y actitudes pasivas y complacientes. Nosotros mismos como obispos reconocemos habernos conformado muchas veces con una evangelización superficial y una religiosidad cultual y pedimos perdón por una incongruencia de vida y el antitestimonio de muchos bautizados”.

Luego, se cuestionan: “¿Qué significa ser cristiano en estas circunstancias?, ¿Qué palabra de esperanza podemos dar los pastores de la Iglesia?, ¿Cómo vencer la sensación de impotencia que muchos compartimos y al mismo tiempo ofrecer a este grave problema una solución que se aparte de la sin razón de la violencia?

Estamos ante un problema que no se solucionara sólo con la aplicación de la justicia y el derecho”.

Más adelante en el párrafo 9 expresan: “La primera e inaplazable tarea es una formación y educación integral que lleve a la persona a descubrir su vocación trascendente, a tomar conciencia de la dignidad propia y de todo ser humano, que capacite para el diálogo y la fraternidad y que inculque el amor y el respeto a la naturaleza… Al mismo tiempo, invitamos a todos los hombres y mujeres, a las familias y a la sociedad y al estado a hacer lo mismo.”

En el párrafo 12 hacen un llamado a los gobernantes a procurar verdaderamente la justicia, superando la corrupción y la impunidad, perseguir a lo que fortalece el negocio del narco, el dinero sucio y las complicidades ilícitas, “a los ciudadanos los exhortamos a hacerse responsables unos de otros, cuidándose y animándose mutuamente. La unidad nos hace fuertes y nos protege”.

Y agregan: “El negocio de la droga es un ídolo que seduce, promete bienestar y vida pero sólo engendra violencia y muerte; por eso a todos los involucrados en este sucio negocio: A los productores, traficantes, comercializadores y consumidores, les hacemos un fuerte llamado, ¡YA BASTA! Ya no se dañen a sí mismos, ya no sigan causando tanto daño y dolor a nuestros jóvenes, nuestras familias y a nuestra patria”.

El documento emitido por el CEM no sólo debe ser difundido a los católicos; debe ser publicado a toda la sociedad, para que juntos sociedad y gobierno pacten el compromiso de reconstruir el tan dañado tejido social de nuestro México.

trevizto@hotmail.com

Jesús Trevizo Gutiérrez