Miedo a la democracia

La democracia es la mejor forma que la experiencia histórica ha encontrado para hacer posible que el ser humano trascienda su individualidad y se proyecte en las estructuras jurídico- políticas de su nación; la democracia es una fórmula para que el individuo trascienda hacia la sociedad. Pero, no podrá darse por sí misma por más que se multiplique en documentos, discursos y en los textos legales. La democracia sólo existe cuando se hace naturaleza, cuando se convierte en vivencia en cada uno de los ciudadanos; sólo así podrá trascender en el tiempo y en el espacio; sólo así, el ciudadano será factor y elemento activo en la construcción del bien común y no sólo un objeto pasivo del gobierno, de los partidos y de los grupos cupulares, para su control y manipulación.

Si todos los días despertáramos con el propósito de defendernos y defender a nuestra familia y a nuestros vecinos de las arbitrariedades de la autoridad; si amanecemos con el deseo de servir y mejorar nuestra comunidad, entonces no habrá vacío ciudadano ni la tentación de la violencia, ya que ésta se convierte en tentación cuando los ciudadanos abandonan sus deberes políticos y renuncian a sus derechos.

Para que no haya vacío ciudadano que justifique el mal desempeño de la autoridad debemos vivir plenamente el compromiso de la democracia, que no se agota en el voto, sino que requiere de la participación permanente en los asuntos públicos.

Ya lo decía Carlos Castillo Peraza: “Nadie nos va a regalar la democracia; la democracia necesita demócratas, y demócratas son los que se toman el trabajo de construir los instrumentos e instituciones que favorecen a la democracia: Así que por nuestra propia vida democrática es por la que tenemos que ir”. (“Ideas Fuerza Carlos Castillo Peraza”, Ed. 2003 Fundación Rafael Preciado Hernández, Pág. 69)

Por desgracia, aún existen en nuestro país personas y grupos que por interés o por comodidad le temen a la democracia.

Se aferran a la cultura antidemocrática que por 70 años y aun ahora practica el PRI, copiando incluso algunas de sus prácticas como el agandalle, el acarreo, la coacción del voto por el empleo o la dádiva.

Quisieran que como en el PRI, solo hubiera un candidato para evitar los riesgos de la democracia y buscan por todos los medios sacar de la jugada a sus adversarios.

Este miedo a la democracia nunca se justificará en partidos que nacieron democráticos como el PAN y en que su militancia siempre ha defendido su libertad y ha rechazado los “amarres” cupulares y la “cargada”.

El miedo, el abandono y el error cuestan caro a la democracia, el precio de ceder es un suicidio político. El ser humano tiene el ingenio para enfrentar con éxito las fuerzas de la naturaleza, pero si no lo usa también para la construcción del bien común, deja que la corrupción y la ineficiencia lo impidan.

El próximo 4 de julio se renovarán a través del voto ciudadano la gubernatura estatal, el Congreso del Estado y los 67 ayuntamientos.

Los diferentes partidos contendientes han iniciado sus precampañas; unos como el PRI con candidato designado desde México; otros aún esperan si hacen alianzas o se van a la cargada.

El PAN, por su parte, se abre a la ciudadanía e invita a todos los chihuahuenses que creen en la democracia a votar por cualquiera de los precandidatos al Gobierno del Estado: Pablo Cuarón y Carlos Borruel. El próximo 28 de febrero (domingo) los chihuahuenses podrán decidir quién será el candidato de Acción Nacional al Gobierno del Estado, sólo requerirán contar con su credencial de elector.

No temamos a la democracia, sólo con este instrumento podrán los chihuahuenses construir un verdadero gobierno ciudadano que termine con el control de cúpulas y grupos de interés sobre los asuntos públicos.

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LA PATRIA ES LO QUE NOSOTROS SOMOS

La ciudad, la patria, no están fuera de nosotros; nos trascienden; pero nosotros somos su encarnación como lo fueron nuestros padres y lo serán nuestros hijos. Y así, la patria, la ciudad, serán tan suficientes, tan limpias, tan claras, tan armoniosas, tan justas, tan libres como nosotros, con la ayuda de la gracia, lo seamos.

Manuel Gómez Morín

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